viernes, 24 de noviembre de 2017

LA FACHADA DEL ANTIGUO GRAND HOTEL: BIEN DE INTERÉS CULTURAL


 
La fachada del edificio del antiguo “Gran Hotel”, antes de su rehabilitación en el año 2001

La fachada del antiguo “Grand Hotel” en la calle cuchillería de Ciudad Real, está declarada Bien de Interés Cultural desde el 26 de noviembre de 1991. El  antiguo edificio del “Gran Hotel”, fue construido en el año 1911 por el arquitecto Florián Calvo e inaugurado el 1 de febrero de 1912. Un edificio que sus primeros años de existencia, constaba solo con dos plantas que fue aumentado en dos plantas más en los años XX del pasado siglo.

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha, en su número del 18 de diciembre de 1991 publicaba el decreto de declaración de Bien de Interés Cultural, describiendo así el edificio:

El edificio es de cuatro plantas construido en ladrillo rojo y piedra. La fachada se eleva sobre un zócalo de ladrillo y se corona con una cornisa y un remate de ladrillo adornado con palmetas de piedra.

 
Estado en que se encontraban los balcones y miradores antes de su restauración

La portada se encuentra entre dos pilares de ladrillo que se adelantan al muro en la planta baja y en primer piso. Sobre la puerta un balcón más saliente que el resto, sustentado por dos ménsulas de acanto.

Todo el edificio es de ladrillo, exceptuando los marcos de las tres puertas, la principal y las dos laterales y de los balcones que son de piedra caliza.

El edificio presenta un juego compositivo muy interesante ya que se estructura siguiendo dos pautas: el resalte de la portada en sentido vertical y el de la primera planta o “planta noble”, de salones, en el horizontal.

La portada se resalta por el balcón, que está más avanzado y sobre ménsulas, y por dos pilastras que ofrecen un juego vertical en contraste con el horizontal de la primera planta que también tienen los balcones más avanzados que el resto y además cuenta con dos grandes miradores de forja y cristal que nos presentan un elemento no muy habitual en la arquitectura manchega.

 
En el año 1997 el ayuntamiento dio permiso para la demolición del edificio y que solo se conservara su fachada

La segunda planta tiene una riqueza decorativa menor que la primera pues frente a los dos miradores y seis balcones de ésta, sólo ofrece tres balcones y cinco ventanas abalaustradas y, por último, la tercera planta está toda ella iluminada por ventanas abalaustradas.

El edificio ofrece las características propias del fin de siglo XIX y principios del XX en la que se conjugan los materiales piedra-ladrillo-hierro, ofreciendo un juego compositivo y cromático.

La decoración tiene resabios modernistas, tanto en los detalles florales de los dinteles de puertas y ventanas y en las palmeras del remate, como en los trabajos de forja de las rejerías.

 
Fachada del edificio en la actualidad

A pesar del entronque de esta fachada con el Modernismo, el concepto general responde a un evidente clasicismo, como se manifiesta en la articulación en sentido horizontal de las plantas, en el adintelamiento de los vanos y en toda la escala de elementos decorativos”.

Años más tarde de la declaración  del edificio como bien cultural, este fue declarado en ruinas y en el año 1997 el ayuntamiento da permiso a la demolición del inmueble, con la única condición que se debía conservar la fachada, construyendo la cadena hotelera Silken en el año 2001 el actual hotel “Alfonso X”,  que amplio en dos plantas el edificio y rehabilitó la fachada.

En cuanto a los nombres que a lo largo de la historia recibió el hotel, decir que en el año 1912 cuando fue inaugurado recibió el nombre de “Grand Hotel”. Con este nombre permaneció hasta la terminación de la Guerra Civil Española en 1939, que cambiaria el nombre por “Hotel España”, hasta que décadas después recibió el nombre de “Alfonso el Sabio”.

 
El “Grand Hotel” también recibió a lo largo de su historia los nombres de: “Hotel España” y “Hotel Alfonso el Sabio”

jueves, 23 de noviembre de 2017

LOS HOTELES DE CIUDAD REAL: GRAN HOTEL


 
Gran Hotel cuando se inauguró en 1912, solo tenía dos plantas como podemos ver en la fotografía. Posteriormente en los años veinte del siglo pasado, se le añadirían otras dos plantas más

De los tres únicos que tal nombre merecen de nuestra capital es, sin ningún género de duda, el que con mayores elementos cuenta para hacer agradable la estancia de los viajeros en él.

Y si otra prueba no hubiera de nuestro aserto basta para demostrar lo dicho consignar que la concurrencia  a este Hotel es mucho mayor  que la de todos los demás de Ciudad Real.

Y en verdad que visitando el GRAN HOTEL se echa bien pronto de ver la razón de esta preferencia del público. Su amplio vestíbulo y su hermosa escalera, dan la sensación de algo, por desgracia no frecuente en las capitales de la categoría de la nuestra. A primera vista se nota elegancia, fastuosidad, confort, chic.

Sus habitaciones están amuebladas con el más exquisito gusto procurando siempre la mayor comodidad de los huéspedes. No falta en ellos un detalle, ni aún de los que pudieran calificarse de más superfluos.

Su comedor es amplio, lujoso, amueblado y servido con exquisito gusto.


Su cocina goza de merecida fama en toda la provincia de Ciudad Real y se la considera, como de lo más selecto que en su clase hay en toda la nación.

Completan las dependencias de este magnífico HOTEL un hermoso salón de lectura, donde los huéspedes pueden solazarse durante las horas de ocio.

El Labriego, que al confeccionar este número extraordinario, lo ha hecho con la intención principalísima de dar a conocer cuánto de bueno se encierra en la capital manchega, cree haber cumplido su cometido en este punto, dando una ligera idea de lo que es y de lo mucho que representa para Ciudad Real un establecimiento como el GRAND HOTEL.

Desde estas columnas felicita EL LABRIEGO a su dueño, don Mateos Hernández por el éxito obtenido, hasta hoy, y le anima a seguir la senda emprendida, bien seguro de que colocará en poco tiempo a su Hotel a la cabeza de los mejores de su clase.

Diario “El Labriego”, extra de Ferias y Fiestas, 15 de agosto de 1915. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha